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[:es]Cien millones de kilos de residuos para reciclar[:va]Cent milions de quilos de residus per a reciclar[:]

[:es]En las últimas semanas, países como Francia o Estados Unidos han iniciado una línea de investigación sobre la obsolescencia programada en cierto producto muy popularizado. La nueva política impulsada por la Unión Europea, encaminada a generar una economía circular en la que el consumo de materias primas tienda a cero es incompatible con el modelo de la obsolescencia que, aunque lo parezca, no es un modelo productivo nuevo, sino que se remonta cuanto menos a 1920, con el triunfo de la revolución industrial y la necesidad de generar demanda.

Sin embargo, este modelo productivo parece haberse instaurado en el sistema productivo de manera generalizada. A ello se han añadido los avances tecnológicos que, en cierto modo, obligan a un cambio constante de los productos, especialmente los eléctricos y electrónicos, lo que origina miles de toneladas de residuos anualmente de lo que se conoce como RAEE, residuos de aparatos eléctricos y electrónicos. Año tras año, crece el número de tales residuos. Y también su gestión.

En 2017, la Fundación Ecolec, el sistema colectivo de responsabilidad ampliada del productor (SCRAP), ha recogido y ha gestionado más de cien millones de kilogramos de RAEE. Una cifra que es el primer paso para que el proceso de la economía circular se ponga en funcionamiento. Aunque ello es solo una parte del proceso. Prolongar su uso, reutilizar el producto y repararlos son otras opciones que deberán incorporarse a nuestro modelo cultural.[:va]En les darreres setmanes, països com ara França o els Estats Units han iniciat una línia de recerca sobre l’obsolescència programada en cert producte molt popularitzat. La nova política impulsada per la Unió Europea, encaminada a generar una economia circular en la qual el consum de matèries primeres tendisca a zero és incompatible amb el model de l’obsolescència que, encara que així ho semble, no és un model productiu nou, sinó que es remunta com a mínim a 1920, una vegada que la revolució industrial havia triomfat i hi havia la necessitat de generar demanda.

Ara bé, aquest model productiu sembla haver-se instaurat en el sistema productiu de manera generalitzada. A això s’han afegit els avanços tecnològics que, en certa manera, obliguen a un canvi constant dels productes, especialment els elèctrics i electrònics, situació que ha originat milers de tones de residus anualment del que es coneix com a RAEE, residus d’aparells elèctrics i electrònics. Any rere any, creix el nombre de tals residus. I també la seua gestió.

En 2017, la Fundació Ecolec, el sistema col·lectiu de responsabilitat ampliada del productor (SCRAP), ha arreplegat i ha gestionat més de cent milions de quilos de RAEE. Una xifra que és el primer pas perquè el procés de l’economia circular es pose en funcionament. Encara que això és, només, una part del procés. Allargar-ne l’ús, reutilitzar el producte i reparar-los són altres opcions que cal que incorporem al nostre model cultural.[:]

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